La Imagen del Stmo. Cristo Crucificado es una talla de madera policromada. Fue adquirida por la Parroquia de Santa María a comienzos de la década de los 80 del siglo XX, en el madrileño taller de escultura Santa Rufina por un precio de 150.000 pesetas.

Representa a Cristo ya muerto, con el costado sangrado por la lanzada dada por Longinos.

Es un Cristo "pequeño", de gran austeridad. Su tamaño no es el natural de un hombre, habitual en las tallas que procesionan en nuestra Semana Santa, sino que corresponde al de una imagen destinada a la contemplación y oración dentro del Templo, bien sea en alguna de sus capillas o bien en el Altar Mayor, donde hoy día se encuentra.

Su cabeza coronada de espinas, se encuentra desplomada sobre el lado derecho. Su cuerpo rígido y yerto, así como sus músculos tensos y acusados, le imprimen el realismo absoluto de un cadáver.

La suavidad de su rostro, abatido y sereno, de dulce semblante aún hallándose en el terrible trance de la muerte, y la extensión de sus brazos en la cruz que parecen querer abrazar al mundo, conmueven el alma en su contemplación, al ver en Él a Dios, a Dios, que entrega su vida generosamente para dársela a los hombres, sin pedir nada, sin esperar nada.

Fuente: Cofradía de la Pasión.




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