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¿Qué
nos lleva a resucitar antiguas tradiciones, viejas costumbres que
parecen olvidadas y relegadas al recuerdo de nuestros mayores? En este
artículo daré mi visión personal de
aquellos años, queriendo dedicárselo a todos
aquellos que estuvimos juntos en esos momentos. La
Semana Santa ha significado mucho para mí, ya que fue en la
Banda de CC y TT de la Junta de Cofradías de
la Semana Santa de Cazorla donde me inicié en el arte de la
música, allá por la década de los
años 50. Sin embargo, una década más
tarde, las procesiones de Semana Santa desaparecieron de nuestro pueblo.
Tras
esa pérdida, seguí ligado a la música,
ya fuera como director de la Banda Municipal de Música de
Cazorla ya sea creando y dirigiendo, junto a otros apasionados de la
música, la Banda de CC y TT de la Cofradía del
Señor del Consuelo. Al
igual que yo, muchos cazorleños amantes de las procesiones
de Semana Santa teníamos que desplazarnos a localidades
cercanas para revivir aquellas sensaciones de nuestra juventud en
Cazorla. En mi
caso, cada año, me desplazaba con mi familia a la vecina
localidad de Úbeda. En esta ciudad volvía a
presenciar el discurrir de los Pasos por las estrechas calles, los
colores de las túnicas de los penitentes, el olor a
incienso... todo ese conjunto hermoso que conforma un
procesión de Semana Santa. Sin embargo y a pesar de la
belleza de la Semana Santa ubetense, no dejaba de recordar los
años en que Cazorla tenía su Semana Santa, de
cuando el Nazareno pasaba por la Herrería, de los Penitentes
que acompañaban al paso de la Flagelación, de mi
querida Banda de CC y TT, etc. Todo ello me llevaba a hacerme varias
preguntas: ¿Por
qué en Cazorla no podemos disfrutar de procesiones de Semana
Santa? ¿Por qué no rescatarlas del olvido de 20
años, cuando durante mas de 300 años han estado
junto a nosotros? ¿Por qué mis hijos y nietos no
pueden disfrutar de las sensaciones, momentos y vivencias propios de la
Semana Santa en su Pueblo? Con la
necesidad de contestar a estas preguntas me puse en contacto con Dimas
Alvarado, amigo y también enamorado de nuestras tradiciones
y en especial de la Semana Santa. Le propuse la idea de volver a sacar
nuestros Pasos a las calles de Cazorla, y sin dudarlo
accedió a participar en este proyecto. Junto a
él, se sumó un extenso grupo de personas que
también sentían la necesidad de resucitar esta
tradición y que serían el germen de la primera
corporación de la Cofradía de Semana Santa
años después. Poco a
poco, se fue exponiendo este proyecto a nuestros amigos y familiares
que, ilusionados, nos animaban a continuar para adelante.
También se habló con grandes conocedores de
nuestra Semana Santa, entre ellos Don Miguel Salas, que
intentó una y otra vez convencer a Don Gabriel,
Párroco de Cazorla, de volver a sacar los Pasos a nuestras
calles. Además,
al frente de la Semana Santa necesitábamos una persona
conocedora de ella, por lo que se habló con Don Lorenzo
Polaino, primer Hermano Mayor de la Cofradía del Nazareno en
la década de los años 40 y conocedor de nuestras
tradiciones y cultura, tal y como lo dejó reflejado en sus
distintos artículos y publicaciones. Don
Lorenzo nos ofreció sus conocimientos además de
proporcionarnos túnicas, cíngulos, coronas y el
estandarte del Nazareno. Sin embargo y debido a su edad,
denegó la propuesta de hacerse frente de la nueva
cofradía de Semana Santa, en pos de otra persona
más joven, también con experiencia y que pusiera
toda su ilusión en sacar este proyecto en adelante.
Surgió
entonces la figura de Ramón Galera, gran amigo y persona con
experiencia en estas situaciones, pues había sido Mayordomo
de la Cofradía del Señor del Consuelo. A partir
de entonces y con él al frente, se abre la brillante etapa
previa a la creación y consolidación de la
Cofradía de Semana Santa que todos conocemos. |
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