En un pueblo como Cazorla, que parece hecho como escenario para la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, la imagen de nuestro Jesús nazareno con su majestuosa procesión en la madrugada del Viernes Santo, se convierte para los que somos creyentes en pasión y no en una fiesta.

En nuestra ciudad desde que comenzaron de nuevo las procesiones de Semana Santa las sentimos con mucho cariño y respeto. Este cariño se exterioriza cada año el Viernes Santo cuando sale del Templo de San Francisco Nuestro Padre Jesús, es el instante que nos conmueve al contemplarlo en su recorrido por las calles de nuestro pueblo. Y este cariño se expresa en la mayoría en un dato elocuente: en muchos ojos aparecen las lágrimas y aunque haya ideales opuesto existe un objetivo común que es el “AMOR”, todos nos sentimos hermanos.

Cazorla, Febrero de 1994.




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