Nuestras procesiones de Semana Santa no son espectáculo de unos días; nadie deber contribuir a eso; las procesiones es algo más serio. Están para el espectáculo único de la fe.

Nuestras procesiones son de todos. No son tan solo de los que componemos la Junta de la Cofradía, que con esfuerzo y cariño hacemos posible que cada año tengamos por objetivo que todos podamos sentirnos hermanos.

No son las procesiones ni de los políticos, ni de los buenos, ni de los malos, son las procesiones que hacemos todos los cazorleños en un ejercicio de religiosidad.

Y el cariño de Cazorla se expresa en su mayoría con un claro dato elocuente: en muchos ojos aparecen las lágrimas, se empañan las miradas al contemplar a Nuestro Jesús Nazareno, agobiado por el peso de la cruz en su solemne recorrido por las calles de nuestro pueblo, puesto que suyos son sus habitantes.

Cazorla, Marzo de 1993.




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