El Santísimo Cristo de la Buena Muerte es una notable talla del escultor catalán Francisco de Paula Gómara. La Imagen es es realizada en 1945, en el taller que Gomara regentaba en Barcelona. Representa a Cristo muerto clavado a la sencilla cruz arbórea por tres clavos.

El Cristo, representado en el instante inmediatamente posterior a su expiración, cuando Longinos ha traspasado el pecho de Cristo con su lanza. En este momento, Cristo ha desplomado su cabeza hacia la derecha. La melena presenta ondulados bucles que caen a ambos lados del rostro de Jesús, un rostro que ha alcanzado la paz después del martirio y muestra los ojos completamente cerrados, con las pestañas pinceladas en la madera. La nariz es del tipo semítico; los pómulos, angulosos, y la boca, menuda y levemente abierta, permite ver en su interior la lengua y la dentadura talladas.

La corona de espinas es natural y poco abultada. Se observa como las gotas de sangre brotan de su frente por el contacto con las espinas y caen sobre su pómulo izquierdo y torso.

La anatomía no es muy corpulenta, propia de quien ha procurado labrar un Jesús victorioso en el madero pero humanizado por su sufrimiento. En el costado derecho se aprecia la herida provocada por la lanzada por la que empieza a brotar sangre. El vientre se halla hundido, los fuertes brazos aparecen colgados del travesaño y las manos, casi cerradas, muestran los dedos flexionados tras haber sido taladradas por las palmas.

El sudario o paño de pureza, es dorado y se ciñe con caprichosas vueltas a la cintura del Cristo. Por último, Cristo se encuentra fijado por tres clavos al arbóreo madero, con las piernas juntas y el pie izquierdo montado sobre el derecho.

Fuente: Cofradía de la Pasión.







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